
Lionel Messi jugó un gran partido en el ataque y fue clave para marcar 3 de los 4 goles que marcó la Argentina ante México, en San Diego. Fue el encargado de marcar el segundo, armar el tercero y dar la asistencia para el cuarto, además de ser un constante elemento de desequilibrio para la Selección argentina, actuando en la posición de mediapunta.
Basile decidió ponerlo por detrás de Agüero y Cruz, dándole toda la cancha como margen de planeación para maniobrar y Messi no lo desperdició. Jugó continuamente en conjunto con el Kun Agüero y armó varias jugadas asociadas para el ataque argentino. Cruz envió un centro al ras del césped que Agüero dejó pasar para que Leo definiera fríamente contra el arco de Oswaldo Sánchez. Minutos después, se llevó la marca de cuatro hombres mexicanos para terminar mandando un centro que quedó suelto en el área y Maxi Rodríguez empujó para la tercera conquista.
A los 36 minutos vio una amarilla correcta por haberse lanzado al piso contra la pierna de un rival, como consecuencia de un intento de recuperación.
Siguió actuando como el gran conductor del equipo en el complemento, pero a un nivel de velocidad menor, dado el partido ya estaba resuelto. Sufrió bastantes golpes y faltas de los jugadores aztecas, quienes tenían serias dificultades para poder detener su marcha. Para cerrar la gran noche, asistió con un certero pase al Kun Agüero para que marcara el cuarto tanto del encuentro. Sinha descontó con una certera definición para la selección de México, que mejoró su funcionamiento en la segunda parte, sin dar tantas ventajas como en la primera.
La Pulga demostró que puede jugar donde Basile le diga, siempre y cuando la Selección necesite potenciar su juego y ataque. Faltando poco, Ernesto Sosa ingresó por él.







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