Medio: La Nacion
Fecha: 2 de Agosto de 2007
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ROSARIO.- Mucho más que el lugar donde nació, esta ciudad es, acaso, su lugar en el mundo, el espacio del planeta que contiene su vida y todo lo que la rodea. Aquí Lionel Messi viene cada vez que puede a reunirse con la mitad de la familia que no ve tan seguido. Se pasa horas cerca de su madre, Celia; reparte otras en el tiempo que le administra su padre, Jorge; acumula ositos que le regalan, cartas que le escriben sus fans y hasta DVD que le envían las adolescentes más osadas. Aquí comparte el mayor tiempo posible con sus seres queridos. Aquí también mira fútbol. Si lo permiten las circunstancias, observa los partidos de baby de sus sobrinos, pero si la necesidad es mayor sale a la vereda para jugar con sus sobrinos. “La pelota es la mía”, dice poniéndose en pose y exhibiendo su figura para la producción fotográfica. “Me encanta”, sigue diciendo, mientras se olvida de todo el movimiento que se hay frenéticamente a su alrededor.
Entre lo que Lionel quiere ser y lo que algunos ven desde la distancia existe una cierta distancia. El mundo del fútbol lo tiene allá arriba, como una de las estrellas más fulgurantes. Pero en su mundo de 20 años no entra cualquiera. Los días que arrastraba la producción de LA NACION y el viaje a Rosario se podrían haber desplomado por el asedio del público que en cuestión de minutos se agrupó en la puerta del hotel Ros Tower. Pero para Leo -así lo llama su entorno- y sus padres, la palabra empeñada es una cuestión sagrada. Lionel está en un momento de paz de un día bastante agitado, con entrevistas de todo tipo. “¿Empezamos?”, consulta, poniéndose cómodo en un sillón.
-¿Cómo fueron los primeros días en la Argentina después de la final perdida con Brasil?
-Con mucha bronca. Pero no podía estar todo el tiempo metido en lo que pasó. No tengo mucho tiempo para estar con mi familia y mis amigos, así que tenía que superar la frustración deportiva. El fútbol tiene cosas duras, pero en la vida hay otras cosas que también son importantes.
-¿Qué pasó en la final?
-No sé no nos salió nada, no podíamos jugar como en los partidos anteriores. Enseguida vimos que se nos esfumaba la cosa y no pudimos reaccionar. Es una cicatriz que no va a cerrar nunca.
-Esta vez se te vio con un mejor semblante con respecto al Mundial, ¿puede ser?
-Fue totalmente diferente de lo que viví en el Mundial. En Venezuela, fue muy lindo el trato que recibí de mis compañeros. Este grupo fue algo único, jamás me lo olvidaré. Me sentía muy cómodo con todo lo que pasaba y hubo imágenes que no me voy a olvidar jamás.
-¿Cómo cuáles?
-La convivencia con Carlitos [Tevez], conocí a una persona maravillosa. Le metimos cumbia como loco, pero también abrimos las puertas a los más grandes, que siempre nos acompañaban de cerca y entraban a la habitación para darnos un consejo. Las palabras de la Bruja [Verón] durante los partidos para no perder la concentración. La despedida de Ayala. Emotiva y dolorosa a la vez. A Roberto el destino no le dio todo lo que merece por todo lo que dio en el seleccionado. Me encantaría que revea su decisión, pero como persona lo entiendo y quiero lo mejor para él.
-¿Hubo una relación casi paternal de Alfio Basile hacia vos?
-Se dio todo muy bien. Cuando uno está bien aconsejado y siente respaldo del técnico y de sus compañeros, todo es más sencillo. Ayuda a estar más tranquilo. Tuve la suerte de que el Coco me bancó y de que respaldó mi manera de jugar.
-Después de la final perdida se lo vio dándote un mensaje, seguido de un beso, ¿qué te dijo?
-Que tenía que estar tranquilo y que él estaba satisfecho con lo que había dado en la Copa América. Simplemente eso.
Lionel se entusiasma cuando toma con sus manos el suplemento de LA NACION DEPORTIVA del triunfo con México en la última Copa América, que lo tuvo como protagonista por un gol de antología por encima del arquero. Se deja llevar por las páginas. También por los recuerdos de algo que no terminó como él quería. “En la última Copa América fui muy feliz, pero también sufrí muchísimo. No puedo creer lo que nos pasó en la final. Me duele por el grupo y porque la gente estaba muy ilusionada. No fue sencillo para el grupo asimilar lo que pasó. Pero ya está, ahora hay que mirar hacia delante”, comenta. Por la expresión de su rostro, se puede llegar a arriesgar que tiene ganas de dar su impresión de los días vividos en Venezuela.
-¿El duro golpe que nos dio Brasil puede ser una lección para nuestro fútbol?
-Puede ser. Siempre se puede mejorar. Más en una selección como la Argentina, que para mí sigue teniendo el crédito abierto. Aunque no nos guste, tenemos que aceptar que Brasil nos sorprendió con su gol temprano y su planteo posterior. Se paró en el fondo, con mucha gente y compacto, para después golpearnos de contra.
-¿Brasil está por encima de la Argentina a nivel selección?
-Por los títulos que ganó sí, pero por los futbolistas de cada uno tiene me animaría a decir que no. Le podemos jugar de igual a igual. Pero hay que admitirlo: nos falta ganar títulos importantes.
-A partir del alejamiento de Ayala y de la insinuación en esa línea de Verón, ¿se viene un recambio generacional?
-No lo sé. Tenemos la suerte de que en la Argentina siempre salen buenos jugadores. Pero esa decisión depende del técnico. El sabe con los jugadores que puede contar y siempre buscará lo mejor para el equipo.
-¿Cómo ves el seleccionado de cara a las eliminatorias [comienzan en octubre próximo]?
-Estamos para mucho más. Aunque la final con Brasil dolió en el alma, tenemos material para salir adelante. Es más, si el partido lo jugáramos de nuevo lo ganaríamos nosotros.
-¿Y tu futuro con la selección?
-Quiero crecer con la camiseta de la selección, pero ganando un título.
Se acerca la despedida. Cuando Messi había saludado y dejado la habitación donde se realizó la entrevista, lo esperaban un par de compromisos más y cientos de autógrafos por firmar. Los dichosos curiosos que estaban cerca habían vuelto a identificarlo. El pibe que hace ilusionar a mucha gente y cuyo talento vale millones detiene su marcha por enésima vez. En la vereda del hotel, en las cuadras de su barrio, en la costanera de Rosario o en cualquier otro punto de la ciudad. Queda claro Messi es profeta en su tierra.
La ilusión de estar presente en Pekín 2008
Si se mantiene la idea de un torneo Sub 23 con tres mayores, como en 2004, la Argentina tendrá un gran equipo en los Juegos de Pekín del año próximo para defender el título, en el que podrá incluir a Lionel Messi y Sergio Agüero, entre otros. “Me encantaría ir a los Juegos. Y si me toca compartir el plantel con Sergio será un gran sueño”, dijo Lionel.







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